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Fitness en casa

La salud y el deporte se han convertido en una de las cuestiones que más preocupan a la sociedad actual. Durante el confinamiento, muchos de nosotros hemos echado de menos una bicicleta estática o el simple hecho de caminar y es que el ser humano está diseñado, por naturaleza, para moverse. 

La ausencia de actividad física puede tener consecuencias fisiológicas y clínicas devastadoras y nos afecta tanto a nivel físico como mental. El ejercicio, además de ayudarnos a liberar serotonina (una de las hormonas de la felicidad), es medicina: está directamente relacionado con una mejora del sistema inmune. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo reconoce como uno de los pilares fundamentales en la lucha contra la COVID-19 y recomienda al menos 30 minutos de ejercicio diario. 

No es de extrañar que las búsquedas en Google sobre la práctica de ejercicio en casa se hayan disparado desde el 15 de marzo en España. De nuevo, la tecnología ha jugado aquí un papel protagonista. No solamente porque democratiza el ejercicio: da igual tu edad, raza, localización, sexo, etc., si no también porque ofrece material gratuito para todos los gustos, niveles y grupos musculares. En muchas ocasiones ni siquiera necesitas material. 

Amén de las rutinas de entrenamiento que encontramos en YouTube, el confinamiento ha hecho que muchas empresas de fitness online hayan ofrecido sus entrenamientos via App de forma gratuita: entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT), yoga, aerobic, pilates, etc. En las redes sociales encontramos profesionales o empresas como Nike que nos invitan a clases virtuales en grupo o influencers que nos lanzan “challenges” desde Instagram; incluso los gimnasios se han unido al formato online, llevándonos a casa clases que anteriormente practicamos en sus salas. 

Parece que IKEA lo vio venir ya en 2019 e hizo planes con Adidas para convertir nuestro hogar en un gimnasio: código abierto, innovación y diseño asequible para que podamos entrenar de forma cómoda en casa. Y es que IKEA sabe que la transformación digital es esencial para mantenerse relevante. 

¿Y qué hay de los gimnasios y centros deportivos? Puesto que han tenido que cerrar sus puertas, una de las grandes cuestiones a las que se enfrenta el sector es saber cómo les afectará esta crisis, ya que, aunque a medio plazo se pueda volver a la “normalidad”, es complicado saber si nuestros hábitos y relación con el ejercicio van a cambiar: ¿cambiaremos los gimnasios por nuestros salones? ¿preferiremos el aire libre a un recinto cerrado? ¿nos acomodaremos al formato online? Son sobre todo aquellos centros cuyo modelo se basa en el volumen de clientes, como Go fit, los que más esfuerzo tendrán que hacer por diversificar su cartera. 

Es por todo lo anterior que nos parece interesante analizar, desde el punto de vista tecnológico, algunas tendencias relacionadas con el deporte en casa: 

Wearables e Internet de las Cosas: la utilización de dispositivos con sensorización de diferente tipo (pulseras, relojes, ciclocomputadores, GPS, etc.) se ha extendido de manera exponencial en los últimos años y su tendencia va en aumento. Estos dispositivos permiten a los usuarios conocer más sobre su rendimiento, planificar entrenamientos por intervalos, conectar y competir con otros usuarios, etc. Además, se pueden integrar en múltiples contextos con aplicaciones, para proporcionar experiencias de entrenamiento más completas. 

No solamente eso, sino que en el contexto actual de la COVID-19, los científicos están estudiando cómo este tipo de dispositivos pueden ayudarnos a la detección precoz de enfermedades.

Puesto que ya hay empresas como Punto Seguro que te recompensan en función de los pasos que das al día, será interesante explorar cómo sectores como el de la salud, el financiero o el energético pueden aprovechar estos ingredientes en el diseño de sus estrategias de cliente. 

Entrenamiento en grupo: con el auge de plataformas y comunidades deportivas se ha popularizado la creación de grupos de entrenamiento, en los que se establecen dinámicas gamificadas y planes conjuntos, coordinados a través de canales web y móvil, y que refuerzan la adherencia y el aprovechamiento de los entrenamientos.

Empresas como Peloton han combinado exitosamente el hardware (un bicicleta y/o una cinta de correr) y el software para permitirnos competir contra rivales de todo el mundo, entrenar en grupo, participar en campeonatos y ligas virtuales, interactuar en tiempo real con otros usuarios, etc. Además, se adaptan al nivel del usuario y a sus objetivos, permite ganar recompensas en base a los logros, ofrece la posibilidad de realizar compras y ayuda a diseñar entrenamientos. Todo esto sin movernos del salón. 

La comunidad online es, sin duda, un modelo que se irá consolidando y sofisticando con el tiempo, tanto para usuarios de a pie como para deportistas de élite. 

Entrenamiento personal online: entre los entrenadores personales se ha extendido el uso de aplicaciones digitales tales como virtualgym, que les permite guiar, de forma virtual, a sus clientes. Estas aplicaciones les ayudan a diseñar rutinas de entrenamiento y nutrición, gestionar reservas, analizar los datos generados para hacer previsiones y tomar mejores decisiones, motivar a los clientes con recompensas, gestionar los pagos, etc. En definitiva, las herramientas digitales les permiten a adaptarse a las nuevas necesidades del mercado. 

Es probable que plataformas como Youtube, Twitch, Instagram o Facebook aprovechen este escenario y exploren esta tendencia, así como cualquier otro tipo actividad que tradicionalmente se haya practicado meramente de forma presencial.  

Inteligencia Artificial (IA): la IA está permitiendo desarrollar sistemas de fitness inteligente que combinan el reconocimiento de imagen, machine learning y sensores de movimiento, permitiendo que la tecnología compita y/o complemente a los entrenadores personales. 

Si no disponemos de un gran presupuesto, podemos optar por GymFitty o Yoganotch, que combinan los wearables con una sencilla app, pero si tenemos posibilidad de invertir en algo más sofisticado, Tonal, “el pelotón del entrenamiento de fuerza”, combina machine learning y tecnología de resistencia a través de una pantalla LED interactiva, acondicionada con accesorios inteligentes y cargas digitales, que se acopla a la pared y nos conecta con un entrenador personal integrado que nos guía a través de más de 200 ejercicios. Los usuarios pueden ajustar su entrenamiento en tiempo real según sus preferencias.

La IA se va a convertir en un complemento imprescindible para el fitness en los próximos años ya que nos permite personalizar las rutinas de entrenamiento, hacerlas más eficientes, aprovechar la generación de datos, sofisticar metodología, etc. Pero, sobre todo, por tratarse de una tendencia horizontal que va a dotar de inteligencia a todas las demás. 

Voz: la incorporación de interfaces de voz a nuestros dispositivos actuales, así como la aparición de nuevos dispositivos de hogar con agentes inteligentes abren nuevas oportunidades para las aplicaciones y sistemas de entrenamiento. Desde sesiones guiadas, a la interacción por voz de las aplicaciones, permiten incorporar nuevas funcionalidades y hacer más sencillas las actuales. 

Al igual que los wearables que veíamos al principio, esta tecnología también nos ayuda en la lucha contra el COVID-19 ya que, al activar distintas opciones por voz, evitamos posibles contagios al no tener que entrar en contacto con superficies (pantallas, teclados, dispositivos, etc.)

Como usuarios estamos cambiando nuestra relación con el mundo físico, por lo que la voz se adivina como uno de los factores de cambio en muchos ámbitos. Es muy probable que veamos un fuerte crecimiento de interfaces de voz en el deporte.

Gamificación: aunque la gamificación en el fitness no es algo nuevo, el confinamiento ha hecho que redescubramos esta modalidad. Esta tendencia ha sabido actualizarse con el tiempo y no solamente los accesorios que se incluyen con los juegos responden mucho mejor a los movimientos reales del jugador, como es el caso de MEET RING-CON, donde Nintendo combina la consola Switch con un aro de fitness y una cinta para la pierna, sino que además se crean nuevas tramas y ofrecen solución a problemas que antes no se consideraban, como la incorporación de un “modo silencioso” o el diseño de rutinas de mano de profesionales que nos permitan ejercitar todo nuestro cuerpo mientras nos mantiene motivados.

Es muy posible que estos sistemas evolucionen y se sofistiquen, vinculándose en el a sistemas de tokens basados en blockchain e incluso integrados con medios de pago.

Realidad virtual y aumentada: Aunque los dispositivos de realidad virtual y aumentada aún están en proceso de consolidación, todo apunta a que se extenderán en los hogares en los próximos 4-5 años. El deporte es uno de los sectores donde se está explorando su uso para aportar experiencias extendidas y más realistas. La actual situación de confinamiento y los posibles escenarios de salida posiblemente impulsen el desarrollo de nuevos entornos de realidad mixta en el ámbito deportivo.

No cabe duda de que la COVID-19 está acelerando y mutando las líneas de evolución del sector. El usuario está cambiando de hábitos, quién sabe si de manera permanente. Los gimnasios tal como los conocemos puede que tarden mucho en volver, si es que vuelven. El uso de datos cada vez está más extendido. Por tanto, para ser capaces de repensar el sector y aprovechar las nuevas oportunidades que irán apareciendo será crítico monitorizar estos cambios y adaptarnos a medida que la necesidad nos exija un cambio. 

Este momento puede significar la desaparición de muchas empresas si no son capaces de iniciar un proceso proactivo para adaptarse e, incluso, anticiparse al cambio.

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El impacto de la COVID-19 en la arquitectura

Tal y como expusimos recientemente en este artículo publicado en Yorokobu sobre cómo cambiará la pandemia la vida dentro de nuestras casas, nos atrevemos a decir, casi con total seguridad, que nuestros valores y hábitos van a cambiar a raíz de la crisis generada por la enfermedad COVID-19. Una de las áreas en donde ese cambio se irá haciendo visible más pronto y que, por lo tanto, requiere una reflexión importante, es la arquitectura: cómo habitamos, cómo nos movemos, cómo convivimos. 

A lo largo de la historia, enfermedades como el cólera, la fiebre tifoidea y amarilla, la viruela, etc. dieron lugar a la implementación y mejora de las redes de agua potable, drenaje así como a nuevas  políticas públicas y de vivienda. La gestión del agua y de los residuos ayudaron a rehacer las ciudades. La higiene era y es uno de los pilares sobre los que se asienta la lucha contra cualquier epidemia.

La tuberculosis y el brote del SARS en 2004 nos recordaron la importancia de la ventilación, no solamente por su relación con el control de la humedad en los edificios, sino también porque el aumento del flujo de aire tiene un impacto real sobre nuestro sistema inmune y niveles de serotonina. Las ventanas y su disposición demostraron ser relevantes. Ahora, con la COVID-19, este tema se reaviva y tanto el uso de los sistemas de A/C como de ventilación natural pasan a ser una parte fundamental sobre cómo pensamos, utilizamos y proyectamos los espacios; ya sean viviendas, hospitales, edificios de oficinas o centros comerciales.

Asimismo, en el contexto actual de confinamiento, estamos descubriendo la relación que tiene el espacio que habitamos con nuestro bienestar y la salud. Por ejemplo, el aumento del teletrabajo hará que queramos disponer de espacios más cómodos y abiertos en nuestras casas, usaremos textiles más livianos que dejen entrar más aire y luz solar y que además sean fáciles de limpiar. Es hora de deshacernos de todo lo que pueda albergar suciedad, polvo y gérmenes. Pero no sólo cambiará el espacio, cambian también los muebles y la decoración; colores más amables, mesas más anchas, comodidad, mobiliario modular y cinético, materiales adaptados a recomendaciones sanitarias, etc. 

Priorizaremos la practicidad y la innovación sostenible, lo cual obligará a replantearnos muchos productos y soluciones que habitan nuestras casas, así como nuevas necesidades aún no cubiertas. Las organizaciones están obligadas a replantear sus propuestas en base a estos cambios.

Otra de las tendencias que se prevé es el neorruralismo, es decir, que muchos de nosotros empezaremos a deslocalizar nuestras “oficinas” y migraremos a un entorno menos urbano con más sol y más asequible. Puede ser una oportunidad para incorporar a la reciente preocupación que ha surgido por la denominada “España vaciada”. 

Con la COVID-19 muchos estamos también descubriendo la importancia del fitness dentro de casa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el ejercicio no solamente para mantenernos en forma durante el estado de alarma, sino también para mantener el equilibrio emocional y dormir mejor. Se está viviendo ya una tendencia al alza de equipamiento deportivo en las casas, que deberán hacer espacio a actividades que antes se hacían al aire libre o en gimnasios. Aún en un futuro desconfinado es muy probable que esta tendencia se consolide como hábito de muchas personas.

La tecnología va a ser nuestra gran aliada, y nos atrevemos a decir que la infraestructura digital significa hoy en día lo que la sanitaria significó para el control de las epidemias en el siglo XIX.

La realidad es que gracias a la creciente digitalización de la vida en los últimos años y a la conectividad cada vez más potente y amplia, la tecnología se encuentra en el centro de muchas de las soluciones e ideas generadas para luchar contra esta pandemia. A estas alturas probablemente hayamos oído hablar del 5G, el Big data & Analytics, la Inteligencia Artificial (IA) o el Internet de las Cosas (IoT), entre otros. Todas ellas son elementos imprescindibles en las soluciones del hoy, pero también y, sobre todo, de nuestro mañana. Sin duda, la pandemia está acelerando la digitalización en nuestras ciudades, casas y nuestra logística diaria.

Estas tecnologías hacen que nuestras ciudades y edificios sean más inteligentes y que podamos, por ejemplo, diseñar e implantar sensores que mantengan un apropiado flujo de aire en nuestro edificios, que dispongamos de recibidores con medidores de temperatura o incluso alguna forma de desinfección UV. Que podamos conectar nuestras aplicaciones de salud con los servicios médicos o que podamos interactuar con nuestro entorno por voz, por poner algunos ejemplos. 

Quizás dispondremos también de impresoras 3D con las que poder imprimir respiradores o artilugios que el ingenio global desarrolle para que la salud se democratice y todos tengamos acceso a herramientas básicas con las que luchar contra la enfermedad o que nos ofrezcan una vida más amable. 

Dado que muchos expertos coinciden con que este tipo de pandemias podrían ser comunes en las próximas décadas, es evidente que la infraestructura digital se debe convertir en una prioridad en las agendas de los gobiernos y empresas. 

En el pasado, el impacto de la Revolución Industrial sobre la ciudad y la arquitectura fue tan grande que alteró profundamente la visión que de ella se tenía.  La revolución digital que hemos vivido en los últimos años, unido a un fenómeno tan extremo y global como una pandemia, también alterará los espacios donde vivimos y trabajamos por lo que deberemos estar muy atentos para entender cómo nos afectará como personas y organizaciones.